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O todos o ninguno, rajar a todos los funcionarios qué no funcionan, no es qué somos menos «malos» o Corruptos, debemos ser mejores.

DOBLE VARA

«Ellos perdieron un submarino con 44 personas a bordo y no renunció nadie.» «La Píparo atropelló y casi mata a dos personas y no le pidieron la renuncia.» «González Fraga le dio miles de millones a Vicentín en forma irregular y nadie se escandalizó.» «Macri amplió por decreto el blanqueo para favorecer aun más a su familia, y nadie se indignó». «Dejaron vencer en un galpón millones de dosis de vacuna y entonces no les preocupaba la salud». «Ahora les preocupa que los chicos vuelvan a clases cuando nunca se calentaron por la educación».

Podríamos seguir durante días enumerando los ejemplos que están circulando por las redes en éstas horas de la doble moral de ellos, a raíz del escándalo de las vacunas. El asunto -en nuestra opinión- es que nosotros no deberíamos pretender ser iguales, sino mejores. Porque precisamente por esas turradas que hicieron ellos y no los indignaban, es que -entre otras cosas- perdieron las elecciones en primera vuelta, y se tuvieron que ir del gobierno.

Y no se trata de asumir que tenemos en relación a ellos una supuesta superioridad moral, sino una diferente escala de valores para pensar la sociedad, y la política. Hay cosas que para nosotros son esenciales (la solidaridad, la inclusión, la justicia social, el acceso universal a bienes como el trabajo, la salud o la educación) que para ellos son irrelevantes. Esa es la verdadera grieta y ojalá que nunca se cierre. Así de sencillo.

Entonces conformarnos con un pensamiento de Jauretche -recortado y fuera de contexto- para justificar lo injustificable, es de una pobreza política, que pareciera macrista. Somos mejores que eso, y tenemos la obligación de demostrarlo. Así como no permitimos que asocien al peronismo con la barbarie, la incultura o el desprecio por la educación, no admitamos que se olvide que el peronismo nació precisamente para combatir los acomodos y privilegios, poniendo en su lugar dignidad y derechos, para todos.

No olvidemos que antes de Perón y de Carrillo no solo no había Ministerio de Salud, sino que muchas veces para conseguir atención médica o una cama de hospital , los más humildes tenían que ir a pedírselo al caudillo conservador del pueblo, entregando su voto a cambio. La mal entendida viveza criolla, el «favor», el saltearse la fila, no son peronistas. El peronismo es jubilaciones, voto y universidad gratuita para todos, sin necesidad de tener que pedírselos a nadie por favor.

Una funcionaria de un gobierno que se dice nacional y popular nunca podría ofrecerle a su empleada pagarle el sueldo con un plan social no porque sea «inmoral», sino porque el peronismo les dio a quienes trabajan en casas  de familia el derecho a cobrar un salario, y a discutirlo en paritarias. Un ministro de un gobierno peronista o que se diga tal, no debería permanecer un minuto más en funciones luego de decir que «el salario digno es el que se puede pagar», porque el peronismo le dio rango constitucional al derecho del trabajador a percibir una retribución justa, acorde con sus necesidades, con su derecho a vivir dignamente él y su familia, y con el esfuerzo realizado.

A menudo nos olvidamos de éstas cosas ocupados como estamos, ladrándonos con ellos a través de la medianera de «la grieta», en lugar de gobernar y ver que hacemos nosotros, para la inmensa mayoría de la gente que no reclama privilegios sino derechos, en primer lugar para los que nos votaron.

Como decía Marechal, de los laberintos de sale por arriba, y el episodio de las vacunas «por izquierda» no es la excepción: hay que ponerse a gobernar, ya, mañana, con medidas concretas, que le cambien la vida a la gente haciéndosela más fácil, cumpliendo el mandato popular recibido en las urnas.

Así nos olvidamos de internas, críticas, buchoneadas, señalamientos, operaciones o conspiraciones mediáticas, imaginarias o reales. Y a este gobierno le podemos exigir más que al macrismo, en todo sentido, precisamente porque lo votamos. De ellos sabemos que no podemos esperar nada, salvo canalladas. No debería ser necesario tener que aclarar eso.

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