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La «Mañana de los lápices»

PROMESA CUMPLIDA

En campaña para las elecciones de gobernador en 2019, Omar Perotti prometió implantar el boleto educativo gratuito para alumnos, docentes y personal escolar de todos los niveles y modalidades. No era una promesa genérica, sino bien concreta: el que viaja en colectivo para ir a estudiar o a enseñar, no paga boleto.

Estaba como uno de los puntos en la ley de emergencia que envió a la Legislatura a los pocos días de haber asumido, en diciembre de ese mismo años. Ley que la oposición rechazó sobre tablas, sin siquiera debatirla y sin considerar que así también estaba frustrando este beneficio para muchos santafesinos.

El gobernador insistió, y finalmente en la llamada «ley de necesidad pública», en marzo del año pasado, quedó facultado a implementar el boleto educativo gratuito. La ley contemplaba que se implementara gradualmente, y que se incorporaran al presupuesto las partidas para costearlo. Pero la ley fue aprobada a fines de marzo, justo cuando sobrevino la pandemia, y se suspendieron las clases presenciales, en todo el país. El boleto educativo debía esperar.

Pero el 26 de octubre del año pasado -poco antes de enviar a la Legislatura el proyecto de presupuesto para éste año- Perotti firmó el Decreto 3175/20, aprobando el Programa Boleto Educativo Gratuito y definiendo quienes serían sus beneficiarios, a saber: a) los estudiantes de nivel inicial, primario, secundario y terciario pertenecientes a instituciones educativas públicas de gestión estatal y de gestión privada con aporte estatal que integran el sistema educativo provincial, b) el personal docente, auxiliar docente y escolar no docente que desempeñe tareas en instituciones educativas de nivel inicial, primario, secundario y terciario que integran el sistema educativo de la provincia y c) los estudiantes universitarios de instituciones públicas o privadas radicadas en el territorio provincial.

Al enviar el presupuesto, contempló una partida de casi 4580 millones de pesos para financiarlo, y el viernes pasado firmó el Decreto 82/21, por el cual lo «universaliza». Dice al respecto el decreto en sus considerandos: «Que en el actual contexto, luego de las características que tuvo el pasado año 2020 que en muchos aspectos proyecta efectos en el corriente año en lo social, laboral y económico, se entiende conveniente universalizar el acceso al Boleto Educativo Gratuito a los estudiantes y personal docente, auxiliar docente y escolar no docente que contemplaba originalmente el Decreto N° 1175/20;» y «Que para este fin corresponde dejar sin efecto la condición relacionada a los ingresos del grupo familiar que se establecía;«.

Ayer, en un acto en Rosario en el Monumento a la Bandera, se produjo el lanzamiento oficial, justo cuando vuelven las clases presenciales en la provincia. Lo primero que hay que decir entonces es que el gobernador cumplió su palabra, algo que revaloriza aun más la política pública que, al hacerlo, pone en práctica, para garantizar el acceso a un derecho básico como la educación.

Pasamos ya casi dos años (si contamos la campaña electoral previa a las elecciones a gobernador del 2019, y la larguísima transición hasta que Perotti asumió su cargo) en los que los dirigentes y militantes del socialismo y sus comunicadores a sueldo nos contaron todo lo que el nuevo gobernador iba a hacer, si ganaba las elecciones: privatizar la EPE, transferir la Caja de Jubilaciones, privatizar el IAPOS o el Laboratorio Productor de Fármacos Medicinales.

Nada de eso ocurrió: el gobernador está por enviar una ley a la Legislatura transformando a la EPE en una Sociedad del Estado y ratificando su pertenencia al ámbito público estatal, el LIF continúa administrado por el Estado y acaba de ser autorizado por la ANMAT para producir Misprostol, y retomó para el Estado provincial el control de la autopista Santa Fe-Rosario; que el socialismo había dejado en manos de concesionarios privados primero, y de un oscuro fideicomiso del Banco Municipal de Rosario, después.

También intervino el puerto de Reconquista que estaba en manos de Vicentín, e impidió que el socialismo le renovara a la misma Vicentín (a través de su controlada TPR) la concesión del puerto de Rosario, que no estaba vencida, hasta el 2032. Perotti no prometió en campaña que fuera a hacer nada de eso, simplemente lo hizo. No hizo, en cambio, aquello que nunca dijo que iba a hacer, y otros dijeron que él iba a hacer, si llegaba al gobierno.

Los mismos que en 12 años en que gobernaron la provincia nunca pudieron implementar -por ejemplo- un programa como «Billetera Santa Fe» que subsidia hasta el 30 % de las compras de alimentos, farmacia, juguetería o librería, entre otros rubros. Como tampoco pudieron implementar algo parecido al boleto educativo gratuito, porque -entre otras cosas- eligieron subsidiar a las aerolíneas «low cost»; subsidio que el actual gobernador eliminó a poco de asumir.

Eso sí: sin dejar de llamarse nunca a sí mismo «progresistas», y sin dejar de decir que «con Perotti volvieron los 90′». Tuits relacionados: