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Comparaciones no tan odiosas

EL LEUCO DE PEROTTI

El ex funcionario socialista y empresario (fallido) de medios Osvaldo «Coni» Cherep está obsesionado con Omar Perotti. Ni siquiera con el peronismo -aunque es notorio gorila, y orgulloso de ello-, sino con Perotti.

No pasa un día sin que no le adjudique al gobernador un negociado, una privatización, una intención siniestra o vaya uno a saber que cosa horrenda más. Es a Perotti lo que Leuco a Cristina: un obsesivo enfermizo, al cual el agredido ni siquiera lo registra, y se nota que eso lo molesta. Mucho.

Al mes de haber asumido el nuevo gobierno, tiró la posta (?) de que Perotti le iba a rescindir el contrato de agente financiero del gobierno provincial (firmado por Lifschitz antes de irse, y con el nuevo gobernador ya electo) para dárselo a un empresario que había aportado fondos a su campaña. 13 meses después, seguimos esperando la confirmación de la noticia.

Como en todo este tiempo no logró la atención de Perotti (que lo ignoraba olímpicamente, para su desesperación), este fin de semana fue por mas: aprovechando la volada del «vacunagate» nacional, publicó este libelo sin ninguna fuente verificable (tal su práctica habitual),  en el que afirma que Perotti hizo vacunar a su familia (incluyendo a su madre) «por izquierda» en una clínica de Rafaela.

Al instante de haberla subido, varios legisladores del socialismo (concejales, diputados) la levantaron indignados, reclamando las explicaciones del caso. Amalia Granata anunció que presentaría un pedido de informes en la Legislatura.

Lo que comprueba que Cherep (el malo, nada que ver con el «Turco», que es un amigo y compañero) no es un  loquito suelto, con todo y su obsesión enfermiza con Perotti. Es parte de un dispositivo comunicacional opositor que funciona así, tratando de ganar en las redes y los medios, lo que perdió en las urnas, y sigue sin aceptar: una alianza de lo peor de la política, con lo peor del periodismo.

Desde el 2009 en la Argentina y por iniciativa de Cristina (a pedido del CELS y Verbitsky, mirá lo que son las cosas) están despenalizadas las calumnias e injurias cometidas a través de la prensa. Pero quienes mienten y difaman pueden afrontar juicios por responsabilidad civil, y verse obligados a pagar indemnizaciones.

Aunque pagar indemnizaciones no es el fuerte del «Coni» (de lo cual pueden dar fe quienes son sus empleados), no le vendría mal un juicio civil por parte del gobernador -como Omar Perotti, afectado por una publicación falsa en perjuicio suyo y de sus familiares-, y si resulta favorable, donando lo que tenga que pagar a una entidad de bien público, como supo hacer Cristina.

Para que aprenda que no vale todo a la hora de canalizar una obsesión, porque no se le puede dar la entidad de una posición política, mucho menos del ejercicio de la profesión periodística. Tuit relacionado: